Decepción (espero que temporal) en un clásico de Corconte.
Hay restaurantes que uno visita con la certeza de salir satisfecho. Lugares que han construido su reputación a base de buena cocina y tradición, convirtiéndose en referencias dentro de su entorno. En Corconte, uno de esos restaurantes de toda la vida nos tenía acostumbrados a una experiencia gastronómica impecable. Sin embargo, en nuestra última visita, la sensación fue otra: decepción.
La elección comenzó con una tabla de ibéricos, esperando calidad y sabor. Lo que llegó a la mesa distaba mucho de lo esperado, con productos de calidad baja-media que no hacían justicia al nombre de la selección. Siguieron unas croquetas de rabo de toro, insípidas y carentes de profundidad en su sabor, quizás por eso acompañadas de una salsa alioli que intentaba compensar su falta de carácter.
La ración de morcilla fue correcta, sin defectos, pero tampoco memorable. Un plato que simplemente cumplía sin sorprender. El gran desencanto llegó con la parrillada de carne. Salvo un corte que podría haber sido entrecot, el resto estaba excesivamente hecho, seco, sin jugosidad ni mimo en la preparación.
Tras tantas visitas satisfactorias, nos queda la duda: ¿fue un mal dia, la falta de personal o simplemente un desliz en la cocina?
Lo cierto es que el resultado nos dejó con un sabor amargo, con la esperanza de que solo haya sido un tropiezo en el camino y no un cambio de rumbo definitivo.



