Todo un clásico, una historia … un mito caído.
Ahí estuvimos el otro día, nunca habíamos estado, yo por lo menos, tenia esperanzas de que fuera una grata experiencia … pues no, todo lo contrario.
Para empezar, tardaron 15 minutos en atendernos para darnos mesa (eso, le echo parte de culpa a mi persona por no reservar antes), peor claro, esa culpa se disipó cuando entramos al comedor y la mitad de las mesas estaban vacías … eso para empezar.
Nos sientan como haciéndonos un favor, repito que estaba el comedor a medias.
Para tomarnos nota, tardaron otros 25 minutos más.
La comanda fue, una ensalada mixta para compartir y dos chuletones de vaca vieja. Dimos por hecho que el paisano que nos atendió, se enteré que la ensalada no era el primer plato, pues no, fallo nuestro también por no contar con ese despiste … Bueno, pues tardaron otros 15 minutos en traer la ensalada … Nos traen la ensalada y nosotros esperando al chuletón mientras charlamos y tomamos una copa de vino … Por cierto, la ensalada ya venía aliñada con vinagre de jerez … El accesorio de aceite/vinagre, venia con vinagre de modena, todo muy correcto.
A los 20 minutos se acerca el paisano y nos pregunta, pido ya los chuletones? Yo me quedé pensando 2 segundos (se me debió de quedar cara de tonto) y dije, pues claro no? … Claro, para esto hay que saber, que ni dios aparecía por el comedor para ver si habíamos comido o no la ensalada …
Después de pedir las chuletas, al cabo de un rato, ya ni lo miré … Ahí aparece con unas chuletas de 600/800 gramos, que ya de por si, tenían pinta de haberlas hecho muy rápido, y con una piedra humeante, a la cual no se le ocurre otra cosa, que echar aceite de oliva por encima … Todo el comedor lleno de humo.
A la hora del corte, muy poco hecho por dentro, trazas negras por fuera y con un sabor a carbón. Lo esperado al hacerlo rápido.
Un desastre de comida. Y aquí lo dejo plasmado.



